El Diario

Opinión

Si dejamos de contratar juniors, ¿quién será sénior mañana?

16 de octubre de 2026·6 min de lectura
Ilustración sobre la desaparición de puestos junior por la automatización del nivel inicial
Si automatizamos el primer peldaño, ¿cómo formaremos a los profesionales sénior del futuro?

Hay una frase que empieza a repetirse en demasiadas empresas: «con la IA ya no necesitamos perfiles junior».

A primera vista puede parecer una decisión eficiente. Muchas tareas de entrada se automatizan, un profesional con experiencia produce más y la empresa reduce el tiempo dedicado a formar a alguien. El problema aparece cuando miramos un poco más allá del próximo trimestre.

Si dejamos de incorporar juniors, ¿quién será sénior mañana?

La escalera profesional no empieza arriba

Nadie nace sénior. Tampoco basta con terminar una carrera, un grado o un curso para convertirse en un profesional autónomo.

El criterio se construye trabajando: viendo cómo resuelve otra persona, equivocándose en tareas controladas, recibiendo una revisión incómoda, corrigiendo y volviendo a intentarlo. Ese proceso no es un coste accidental del trabajo. Es el mecanismo que crea a los profesionales que después queremos contratar.

Ahora estamos serrando el primer peldaño de la escalera y, al mismo tiempo, quejándonos de que faltan especialistas arriba.

La IA elimina tareas, no la necesidad de aprender

Tiene todo el sentido automatizar trabajo mecánico. No hay ningún valor especial en obligar a una persona a perder horas copiando datos, preparando un primer borrador o repitiendo una tarea que una herramienta puede resolver mejor.

Pero muchas de esas tareas básicas también eran el campo de entrenamiento. Permitían conocer los detalles, detectar excepciones y entender por qué una solución funciona en un caso y falla en otro.

Si quitamos la tarea y no diseñamos una forma alternativa de aprendizaje, no estamos modernizando la formación. La estamos eliminando.

La IA puede ayudar a un junior a entregar algo con apariencia de trabajo sénior. Eso no significa que ya tenga la experiencia necesaria para revisar lo que la propia IA ha hecho, defender las decisiones tomadas o reaccionar cuando aparece un caso distinto.

El problema no es contratar juniors

El problema es querer productividad sénior desde el primer día, pero con el coste de una incorporación junior y sin dedicar tiempo a acompañarla.

Desde el punto de vista de una empresa concreta, fichar únicamente a personas con experiencia puede parecer racional. Desde el conjunto del mercado es insostenible: todas esperan contratar profesionales que alguien más haya formado.

Y cuando todas hacen lo mismo, la cantera desaparece.

Una empresa sin juniors también se vuelve más frágil

No incorporar perfiles de entrada no solo perjudica a quien busca su primera oportunidad. También crea problemas dentro de la organización:

  • concentra demasiado conocimiento en pocas personas;
  • aumenta la dependencia de perfiles escasos y caros;
  • reduce la diversidad de miradas y preguntas;
  • dificulta la sucesión cuando alguien se marcha;
  • y obliga a los sénior a seguir ocupándose de tareas que deberían poder delegar.

Una empresa puede ahorrar formación hoy y descubrir dentro de unos años que no tiene a quién entregar el relevo.

Hay que rediseñar el puesto junior

La respuesta no es prohibir la IA ni conservar tareas absurdas para que alguien «pague el aprendizaje». Es cambiar el modo de incorporar y formar.

Un puesto junior actual debería combinar trabajo real, uso de IA y supervisión deliberada:

  • usar la herramienta, pero explicar el razonamiento y los supuestos;
  • revisar resultados con alguien que tenga experiencia;
  • aprender a detectar errores, no solo a generar entregables;
  • rotar por situaciones reales, no quedarse en ejercicios ficticios;
  • medir la autonomía que gana la persona, además de la velocidad a la que produce.

La IA puede acelerar muchísimo ese aprendizaje si se utiliza como profesor, copiloto y objeto de revisión. También puede ocultar que alguien no entiende lo que entrega si solo medimos volumen.

Es la misma diferencia que explico cuando hablo de usar la IA para pensar mejor y no para que nos dé la razón: la herramienta debe ampliar el criterio, no sustituirlo.

La pregunta que deberíamos hacernos

Antes de celebrar que hemos automatizado el nivel inicial, conviene responder con honestidad:

¿Dónde y cómo va a aprender ahora la persona que tendrá que asumir responsabilidades dentro de unos años?

Si no existe una respuesta concreta, no hemos resuelto el problema del talento. Solo lo hemos aplazado.

Automatizar debería elevar el punto de entrada, no cerrar la puerta. Los juniors tendrán que llegar mejor preparados, aprender a trabajar con IA y asumir antes tareas de más valor. Las empresas, por su parte, tendrán que seguir ofreciendo una primera oportunidad y un recorrido real.

Porque una carrera profesional necesita un primer peldaño.

Y sí: a mí esto me preocupa.

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Fer San José

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